Hablar de la saga The Legend of Zelda es hacerlo de una de las más grandes del mundo de los videojuegos, una que ha dejado –al menos- una obra maestra para la historia, un título digno de estudio, alabanzas y ejemplo de cómo debe ser un juego de aventuras.
Ocarina of Time queda lejos y, si bien aún no ha sido superado, Nintendo ha demostrado que saben hacer las cosas muy bien, habiendo entregado desde entonces títulos de tanta calidad como el díptico formado por los Oracle of Age/Seasons de GBC, el sobresaliente Minish Cap o, más recientemente, Twilight Princess. GameCube recibió por otra parte una entrega inolvidable, Wind Waker, que no encontraba rival en términos artísticos –si bien fue muy discutido en su momento- y que jugablemente apenas presentaba problemas.
Partiendo de aquella base, el equipo responsable de la saga decidió en el estreno en Nintendo DS de Link recuperar la magia de aquella travesía de GameCube, dando lugar al sobresaliente Zelda Phantom Hourglass, una pequeña joya portátil que no sólo se conformaba con ser una de las mejores aventuras de bolsillo de los últimos años, sino que sobresalía por su magistral apartado técnico, una ajustada jugabilidad y mucha inventiva, sacando total provecho de las funcionalidades exclusivas de la portátil de doble pantalla.
El título recibió unas calificaciones altísimas en todos los medios -9.0. en esta casa-, lo que motivó a aquel equipo a volver a intentarlo. Zelda Spirit Tracks es la respuesta a aquella ambición: mejorar Phantom Hourglass, llevarlo un paso más allá, demostrar de una vez por todas de qué material está hecha la portátil, injustamente tildada de un sistema “infantil”.
Con fecha de salida prevista para la segunda semana de diciembre (en concreto, el día once), Zelda Spirit Tracks pudo verse por última vez a principios de este mes en un evento al que tuvieron acceso varios medios americanos, dando sus impresiones sobre una demo centrada en la primera hora de juego, desde los primeros momentos argumentales hasta la superación de un par de mazmorras.
Pero antes de empezar a hablar de la demo, habría que ponerse en antecedentes: Spirit Track tiene lugar en Hyrule, 100 años después de los eventos narrados en Phantom Hourglass. Los habitantes de la ciudad cuentan una leyenda en la que se involucra a un poderoso rey demonio, que antaño intentó poner en jaque el mundo, siendo finalmente derrotado gracias a los espíritus del bien. Sin poder acabar con él definitivamente, decidieron enviarle bajo tierra, en la parte inferior de la Torre de los Espíritus, atándole con una larguísima cadena que se extiende por toda la tierra; se conoce a sus restos como los spirit tracks, vías a través de las cuales la gente se transporta subida en trenes.
Y aquí comienza la aventura, con un muchacho llamado Link –con un traje azul de ingeniero- dirigiéndose hacia el castillo de Hyrule para promocionar, en una ceremonia de graduación, al rango de Oficial. Durante el evento, la acción se corta y la princesa, Zelda, le dice a Link que le esperará en sus aposentos. Esquivando al canciller Cole, Link avanza hacia el lugar y se dispone a escuchar la explicación de la sucesora al trono, que le cuenta que las spirit tracks (que se traduciría como ‘carreteras espirituales’, más o menos) y la Torre de los Espíritus están conectadas, por lo que la desaparición de varios de estos caminos seguramente tendrá algo que ver con la citada edificación.
Lamentablemente Zelda, como princesa, no puede salir del castillo sin la autorización del canciller, así que pedirá al joven hyliano que la ayude llevándola en tren hasta el lugar de los hechos. Link accede, se cambia de ropa –pasando a usar su tradicional atuendo verde- y deberá esquivar a los guardias reales mientras escolta a Zelda hacia la salida. Esta fase es jugable, funcionando como un pequeño tutorial relacionado con el control directo de la princesa a través de la pantalla táctil. Para pasar desapercibido Link puede usar pequeñas distracciones, como lanzar piedras, mientras que desde la zona táctil deberemos dibujar el camino para que la princesa avance.
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