Existe una gran cantidad de sustancias peligrosas para los perros, que pueden enfermarlos o matarlos.
La manera más fácil de manejar el envenenamiento es en primer lugar, prevenir que éste ocurra. La mejor manera de asegurarse, es guardando las sustancias peligrosas lejos de su mascota, pero los perros son criaturas muy curiosas, especialmente cuando son jóvenes, así que la prevención puede ser más fácil dicha que hecha. Castigar un perro que consiga acercarse a una sustancia prohibida es una buena (sin embargo no es confiable al 100% confiable) manera de reforzar la prevención. El tener cuidado de qué plantas usted mantiene su hogar es otra manera de prevenir envenenamientos. Un poco de investigación revelará generalmente si la planta es peligrosa o no. Si ocurre un envenenamiento, saber qué sustancias ha ingerido el perro será vital a la supervivencia de su perro.
Si un perro injiere una sustancia venenosa, la primera opción bajo la mayoría (pero definitivamente no todas las) circunstancias es inducir el vómito. La mejor manera de inducir el vómito es darle una o dos cuchraditas de peróxido de hidrógeno y esperar cinco a diez minutos para que el perro vomite. Sin embargo, los perros tienen un límite para cuánto peróxido de hidrógeno pueden estar preparados sus sistemas; dé no más de una cucharadita de peróxido de hidrógeno por cada cinco libras del peso del perro. Un solo milímetro de jarabe del ipecac hará el mismo trabajo, aunque tomará más tiempo en actuar, por lo que se recomienda su uso solamente cuando usted no tenga peróxido de hidrógeno.
Dos situaciones donde usted no debe, bajo ninguna circunstancias, usar peróxido de hidrógeno son cuando un perro ingiere productos corrosivos (tales como limpiadores de la casa, limpiadores del dren, blanqueo, lejía, y solventes) o las sustancias derivadas del petróleo, tales como gasolina y trementina (he ahí la importancia de saber qué es lo que su perro ingirió).
Los corrosivos se deben tratar con carbón de leña o leche de magnesia (Pepto-Bismol o una droga similar). Los álcalis se deben tratar con vinagre diluido 1:4 con agua (unidad del significado uno del vinagre para cada cuatro unidades).
En todos los casos, debe contactar inmediatamente al veterinario, de manera que pueda asegurarse de qué remedio dar a su perro, se recomienda ser cauteloso y llamar al veterinario para pedirle consejo.
Es importante recordar que pocos perros están dispuestos a tomar cualquier medicina que su amo les proporcione. La mayoría de remedios para envenenamiento son líquidos, por lo que puede ser más fácil administrar la medicina con una geringa grande (sin aguja) con la cual pueda arrojar a chorros la medicina dentro de la boca de su perro.
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2011-10-01 17:01:12