Este es un mensaje que nos hizo llegar un amigo avisándonos sobre un grave problema y lo reproducimos a continuación.
La pirotecnia produce en tu perro, gato, caballo, hamster, etc. palpitaciones, taquicardia, jadeo, salivación, temblores, sensación de insuficiencia respiratoria, falta de aire, náuseas, aturdimiento, sensación de irrealidad, pérdida del control, miedo a morir.
Estas alteraciones provocan en la conducta animal intentos de escapar descontroladamente, incentivado por el estado de pánico, durando varios minutos y que en los casos severos varían desde una a varias horas, dependiendo del tiempo que dure el estímulo provocado por el ruido.
El embarazo
La coneja embarazada revela su estado con su actitud: construye un nido con paja o heno en su jaula y se siente más lenta y pesada. La mejor manera de comprobar si una coneja está embarazada es a los 15 días, palpando su vientre se localizan unos bultitos del tamaño de guisantes, hay que tener un poco de experienciapara notarlos y para no confundir las crias con las heces del intestino. Además, sus mamas se hinchan y comienza a quitarse pelos de la barriga para despejarlas. A partir de ese momento, la coneja rechazará sistemáticamente al macho.
El parto
Cuando se acerque el momento, la hembra permanecerá echada y apática, y puede que rechace los alimentos durante 1 ó 2 días. El ambiente debe ser tranquilo, y la coneja parirá sin ningún tipo de ayuda, expulsando las crías de una en una durante 4 ó 5 horas. La madre limpiará sus crías lamiéndolas y les dará de mamar.
Después del parto, se debe limpiar la jaula y facilitar agua y alimento. La coneja amamantará a sus crías 2 veces al día, y es conveniente inspeccionar el nido al cabo de 1 ó 2 días por si muriera algún gazapo y fuera necesario retirarlo.
No es buena idea tocar las crías hasta 2 días después del parto, cuando ya estén bien impregnadas del olor de su madre, y habiéndote frotado antes las manos con menta o alguna otra planta aromática.
Existe una gran cantidad de sustancias peligrosas para los perros, que pueden enfermarlos o matarlos.
La manera más fácil de manejar el envenenamiento es en primer lugar, prevenir que éste ocurra. La mejor manera de asegurarse, es guardando las sustancias peligrosas lejos de su mascota, pero los perros son criaturas muy curiosas, especialmente cuando son jóvenes, así que la prevención puede ser más fácil dicha que hecha. Castigar un perro que consiga acercarse a una sustancia prohibida es una buena (sin embargo no es confiable al 100% confiable) manera de reforzar la prevención. El tener cuidado de qué plantas usted mantiene su hogar es otra manera de prevenir envenenamientos. Un poco de investigación revelará generalmente si la planta es peligrosa o no. Si ocurre un envenenamiento, saber qué sustancias ha ingerido el perro será vital a la supervivencia de su perro.
Si un perro injiere una sustancia venenosa, la primera opción bajo la mayoría (pero definitivamente no todas las) circunstancias es inducir el vómito. La mejor manera de inducir el vómito es darle una o dos cuchraditas de peróxido de hidrógeno y esperar cinco a diez minutos para que el perro vomite. Sin embargo, los perros tienen un límite para cuánto peróxido de hidrógeno pueden estar preparados sus sistemas; dé no más de una cucharadita de peróxido de hidrógeno por cada cinco libras del peso del perro. Un solo milímetro de jarabe del ipecac hará el mismo trabajo, aunque tomará más tiempo en actuar, por lo que se recomienda su uso solamente cuando usted no tenga peróxido de hidrógeno.