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Fabiola de la Cuba - Suspiro y Esencia
Escrito por Laylah Ferreyra
Miércoles, 31 de Enero de 2001 20:51
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Nadie pudo resistir la tentación de voltear cuando entró al Café, su delgada figura y encantadora imagen causaron la impresión que en el publico causa ver a un artista muy querido. Y es que Fabiola de la Cuba no sólo ha cantado al Perú, sino ha cantado y canta del Perú. De los sentimientos y de cómo la gente los traduce e interpreta. Así empezó la entrevista, con el cabello suelto y las ganas de, una vez más, comunicarse con la gente. Contarles de su próximo espectáculo, de las ganas de llenar el Teatro Municipal y de ofrecer del 7 al 12 de febrero lo mejor de su esencia, que es de Suspiro y Barro.

¿Cómo influyó en ti el hecho de crecer en Chaclacayo?
Digamos que me he criado allá. Ha influido de muchas maneras, además creo yo, de una manera determinante; por el contacto con la naturaleza. Yo creo que hace de ti un ser humano diferente. Primero porque ese contacto te sensibiliza muchísimo, incluso el mismo clima te hace de un temperamento y un modo de ser bastante más calmado, a pesar de yo tener un carácter muy fuerte, pero soy calmada. Influye también porque me he criado con una familia que adora Chaclacayo. Mi papá es de Arequipa y mi mamá de Apurímac, entonces buscaron inmediatamente cuando llegaron a Lima algo parecido.

En relación a la música. Me imagino que te dio una visión distinta. Sin tanto alboroto, sin tanta ciudad, ¿Eso también influyó?.
Si, también. Porque mi primer contacto con la música a nivel profesional fue con un grupo que formamos con gente de allá, y la misma onda de barrio te iba dando ese contacto de amistad, de ir creando algo con naturalidad; y de formar un grupo sin expectativas de comercio, sino más bien de compartir un sentimiento, en eso apoya el lugar en donde estás.

Te ayuda a volver a la esencia, ¿no?
Sí, en realidad siento que soy privilegiada en ese sentido, nunca he salido de mi esencia. Siempre me he sentido muy feliz de vivir lo que amo profundamente, sin sentirme presionada por ningún motivo.

Eso realmente es una bendición.
Es una bendición, de verdad, porque te hace vivir en libertad.

Hablando del espectáculo, algo interesante es que combina danza, teatro, música... ¿Por qué?
Creo que es un sueño de hace muchos años. Siempre he vivido la música pensándola y sintiéndola de manera diferente. Me parece sumamente importante lo que uno diga con palabras y con otro tipo de expresiones como son la danza, y creo que las danzas tradicionales de presentan de manera diferente. Tienes poesía a través de estas mujeres preciosas (las compositoras) que nos han dado su testimonio, que para mi es lo más rescatable de este concierto. Hay cosas muy importantes que te dice cada una de las compositoras.

Me parece que te encuentras en cada una de ellas.
Me siento en cada una de ellas, y siento que de alguna manera puedo ser su voz. Lo cual es muy delicado, y seré la voz de quien así lo sienta. No impongo eso.

Rescatas, tal vez, lo que otras mujeres no pueden.
Así es. Así es. Ese es otro privilegio. Creo que siempre esa libertad que yo misma me he otorgado..., y me la otorgo porque siento que trabajo mi música con tanto respeto y con una honestidad que no me cuesta decirlo. No me cuesta decirlo porque vivo para eso. Vivo por la música y para la música.
Como decía José Carlos Mariátegui, “Si algún mérito espero que me sea reconocido es el haber puesto toda mi sangre en mis ideas”. Y eso es vivir intensamente.

Y esa es la mejor cosecha que al final uno se lleva.
Es lo único que tienes, es lo único que te acompaña en la vida.

Y es lo único que trasciende para los hijos...
Yo tengo una hija, y le paso ese mismo testimonio de vida. Noemí no es una niña que tenga todo lo material, pero no le falta nada. O sea porque valora otras cosas y tiene 9 años.

Imagino que ella ha sido el motor en todo.
De mi vida si, en todo. Aunque uno tiene muchos motores de vida, y debe ser así. Yo no creo que uno sea dueño ni de la pareja ni de los hijos. No creo que sea dueño de ningún sentimiento, ni de su propia vida. Lo que si creo es que uno puede acompañar y guiar algunas vidas. Eso es lo intento con mi hija. Pero si me siento orgullosísima.

Es que es inevitable.
Si, además es rico. Cuando me preguntan a quien admiro, a mi hija, y no la admiro porque sea mi hija, eso es quererla mucho, la admiro porque es una persona muy interesante. Agradezco a Dios que me acompañe ella en la vida. Que sea mi compañera.

Noemí forma parte del espectáculo.¿Cómo lo hace?
Bailando, siendo parte del elenco de los niños. Tiene una participación muy pequeña, pero a mi siempre me ha parecido importante. Por dos motivos, primero porque la presencia de un niño en un escenario es emotiva.

Purifica ¿no?
Sí, pero sobre todo pienso que es la forma de sembrar. Por eso hemos llamado a niños. Yo me pongo en su lugar y a mi me alimetaría mucho para seguir, el sólo hecho de pararme en un escenario.Y eso es lo que quiero entregarle a las generaciones que vienen, que se alimenten de lo nuestro.  Hay que hacer patria pero hay que hacerla trabajando de verdad.

La imagen que tu proyectas no encaja en la idea que tiene la gente de la música peruana. En el tiempo en el que muchos buscan irse por algo mejor, tú inviertes tiempo y esfuerzo, acá...
¿Por qué?

Porque es mi vida. Yo invierto en lo que amo. Invierto sobre todo mi tiempo, que es lo que más tengo. Mi tiempo lo cuido mucho, no tengo dinero que cuidar, pero con mi tiempo soy muy celosa.

Además es el tiempo de Noemí.
Exacto. Cuando no estoy trabajando estoy con ella. Esa es mi vida. Me gusta mucho ensayar, adoro parame en un escenario y cantar, y eso es lo que hago, en eso vivo. Eso me llena y de eso disfruto.

Por eso te dedicas a la música peruana.
Me dedico a la música peruana porque me motiva. Me llena el espíritu y la vida.

Nunca has sentido frustración por algo.
No, será que no soy muy ambiciosa. No tengo sueños gigantes ni estúpidos. Me interesa la gente que quiero, trabajar con la gente del Perú, con gente que de alguna manera se conecte y que siga en la misma vibración. Por lo tanto no soy muy ambiciosa, entonces no hay frustración. Obviamente hay cansancio a veces, es normal. Creo que el Perú, si bien es maravilloso, cansa mucho también. Pero tienes dos opciones: o te hundes con él o sales muy fortalecido. Porque tu sabes, de todo momento difícil, cuando te caes, de los dolores es de donde encuentras la garra. Gracias a Dios soy una mujer fuerte, no todo el tiempo, pero la mayoría si.

Ha habido mucho dolor.
Mucho, muchísimo, en toda mi vida, en muchos aspectos, no con cosas trágicas que me hayan pasado, pero mucho dolor por otros motivos. No soy una persona simple para eso, siempre me complico la vida. Profundizo cualquier cosa que me sucede. No sé si para bien o mal, pero lo que me tortura, lo vivo. No lo escondo, no lo supero con tonterías, lo asimilo y lo transformo. Ese es mi sistema de vida.

El espectáculo se llama Puro Perú. De Suspiro y barro... ¿Y por qué barro?
De Suspiro y barro, es una frase de García lorca. En realidad es, curva de suspiro y barro, hablando de la tierra. El barro por varios motivos, Gerardo Chávez, que nos apoya en esta ocasión, me dijo una vez que mi espectáculo y mi interpretación era pura, hasta animal, y me gustó, yo soy así. Acercarme justamente al nacimiento de cada uno, a la esencia de la que hablabamos; y creo que es eso. Y el suspiro tiene que ver con lo etéreo, con el arte. Porque el arte es tierra, lo tienes que tocar o te alimenta internamente. Es esa mezcla. Poque a veces me dicen que el arte es sólo etéreo, y a mi no me parece, porque lo etéreo dura un segundo y se va, esto deja.

Además la palabra Suspiro es muy Lima. Es muy Chabuca.
Sí, es Chabuca, es nuestra cocina; y el barro, además por lo de las mujeres. El hecho de hacer un concierto solamente con compositoras mujeres, con la madre tierra, es esa esencia.

Y hay mucho de mujer en tu vida, tu hija, tu madre.
Si, vivimos en mi casa en Chaclacayo tres generaciones. Ahora quedamos las tres unidas allí. Yo admiro el trabajo de la mujer, porque me parece que ha estado relegado, y de alguna manera hay que ponerlo en su sitio. No tengo tampoco la vehemencia feminista, nunca me ha parecido la forma, pero si por lo menos reivindicar el trabajo de ellas.

Eso, imagino, te hará muy animal también.
Si, para eso soy terrible. Yo me siento muy hembra, pero jamás sumisa.Más bien la hembra en los animales es la que saca a la familia y a las crías adelante. Son las que pelean por los hijos.

Y la capacidad de amar está intacta Fabiola.
Intacta y engrandecida. A pesar de los golpes. Yo no quiero nada en mi vida que guarde resentimientos, los he tenido, pero justamente aprendo a superarlos.

Ahora te tomas más tiempo, esperas que todo madure en su momento.
Yo si me considero una mujer ya madura, y tratando de madurar día a día, rápido. Me gusta que la vida venga con arrugas. Es saber soportar el momento, y saber que ese tiempo duro va a pasar. Eso es lo que he aprendido en estos últimos años. Que los momentos duros no me golpeen más de la cuenta, pensando que son eternos y que van a malograr mi vida.

¿Estás contenta?
Estoy feliz de entregar este espectáculo, de entregar mis sueños. Quiero ver crecer al Perú...

¿Y a Noemí en el Perú?
Y a Noemí en el Perú, los quiero ver crecer a los dos, juntos.

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Actualizado (Domingo, 05 de Abril de 2009 15:58)