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Henri Peter - Locura India y Color
Escrito por Laylah Ferreyra
Lunes, 11 de Marzo de 2002 21:09
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La rabiosa explosión de color que sus pinturas tienen resulta inocente al compararla con su vida, llena de pasión, de rapidez y de audacia. Audacia que sirve para crear, audacia que funciona para vender y audacia que ayuda a ser cada día más autentico, ese es Henri Peter, un artista que debemos descubrir, porque saben, vende y pinta como nadie en el Perú..

Chaclacayo ha resultado ser para muchos, como yo, un maravilloso misterio que develar, llena de secretos, poco a poco abre ante nosotros sus deleites, sus encantos; y en esa búsqueda de nuevas emociones llegamos a un pintor que de común tiene muy poco, no le interesa decir mucho con sus cuadros, tampoco tiene la soberbia pretensión de transformar el mundo con imágenes abstractas que nadie pueda descifrar y peca del terrible mal de la sencillez.

Mal que bien es difícil hallar en el camino del arte, a Henri Peter muy pocos lo conocen, y es posible que si les contara que ha vendido en diez años más de 500 pinturas en galerías americanas, que es el número uno en internet, que cultiva un género llamado Southwestart, que su estilo es único y que actualmente se da el lujo de vender un cuadro en miles de dólares... y lo que es más sorprendente, vive en el Perú de la pintura... es posible que no me crean, pero es verdad. 

Dicen que la vida nos da sorpresas y él es una de ellas. Hijo de suizo y peruana, nació en Chaclacayo hace 44 años. Estudió en Suiza Comercio y un día descubrió que su vocación estaba sobre un lienzo. El azar y el juego del destino lo llevaron a encontrar, o a ser encontrado, por la pintura. Contra todo pronostico, la gente empezó a interesarse en sus primeros bocetos, copiaba rostros y cuerpos de fotografías con una prolijidad impresionante. La expresión de los ojos, el movimiento de las manos, cada detalle era registrado por Peter.

Al observar con cuidado sus figuras y sus cuerpos moldeados bajo su exactitud, sería una locura presagiar que nunca pisó una escuela de pintura, pero así fue. No tomó clases y no aprendió a dibujar de la mano de algún reconocido artista, todo fue innato.

Tampoco de pequeño tuvo la inquietud por el color o la forma humana, su acercamiento a la pintura fue casi mágico, es como si un pacto con un ser superior fuera la explicación más lógica.

Así comenzó, su primer cuadro lo vendió en $1 800 en Texas, y galerías en Arizona y Texas se enamoraron de él y lo convirtieron en una estrella del SouthWestArt, es la especialidad de Peter, y consiste en representar indios americanos. Se inspiró en J.D. Challenger, un importante cultor de este género. Una búsqueda incesante en el tema indio lo llevo a leer y a ver muchos rostros y muchos cuerpos para después pintarlos. La genuina vena peruana la llevo a su máxima expresión haciendo de un estilo americano, algo diferente. Universalizó al indio y le cambio la identidad, ya no eran sólo americanos, sino de todo el mundo.

Podría pensarse que su estilo esta alejado de nuestra realidad, pero no ha sido así, Peter ha pintado indios peruanos también, ha utilizado la expresión de nuestro pueblo. La expresión india mezclada con la fuerza de una generación que busca el color, la energía y la vitalidad. Resulta desafiante la propuesta de Peter, sus personajes no son indígenas conquistados, al contrario. Representan un nuevo tiempo, una cultura que emerge, que no pide permiso, así como él, un pintor que a pesar de no ser reconocido en el mercado nacional, es dueño de mercados en el exterior.

Si hay algo importante en la obra de Henri Peter, es la actitud que imponen sus figuras, la determinación de un indio que cree que tiene derecho de vestir de plumas y no avergonzarse. Es fácil imaginar que muchos puedan sentirse atacados con una pintura figurativa o sumamente realista, pero podría ser aún más productivo pensar que Peter se adelantó a un tiempo que debería llegar, un tiempo en el que representar un indio lleno de color y brillo, lleno de sensualidad y emoción sea una poderosa forma de crear identidad.  
Según Henri no busca decir algo o construir algún altruista propósito con su obra, el "simplemente pinta para alegrar o entristecer a la gente", no quiere alcanzar el alma de nadie, y su teoría ha funcionado. En los Estados Unidos vende desde litografías hasta originales con la misma exitosa aceptación. Sus distribuidores colocan prints de todo precio, y las creaciones de Peter se pueden encontrar en diferentes formatos para todos los públicos.

Amante incansable del reciclaje, cuidó cada detalle de su casa, "es mi gran obra", nos dijo; desde muy niño estuvo interesado en las manualidades, la capacidad de crear con las manos y transformar algo inútil en un objeto valioso, y bello, lo apasiona hasta hoy. Dirige con entusiasmo la construcción de su nuevo taller, mientras que convive con sus sueños de seguir creando.

Alejado de la ciudad Peter maneja su negocio desde su computador, a través del internet vende y distribuye su obra en el mundo. Ajeno a galerías y exposiciones su mundo virtual lo convierte en el pintor más cibernético que tiene el Perú. Es muy curioso analizar cómo la realidad virtual puede reconocer a Peter algo que la realidad material aún no. La comunicación vía mail y web han resultado los mejores vendedores de Peter, sus creaciones son observadas en galerías de todo el mundo en menos de una hora de ser terminado un cuadro.

Las emociones que sus indios emiten resultan para el observador contagiantes, provocativas, los colores brillantes y llamativos mezclados con una sensualidad rara vez asociada a los indios, traducen el interior de un artista que piensa que la fuerza y la forma deben expresarse sin muchas palabras. Lo étnico y lo ancestral se entrelazan con esa visión futurista que los rostros pintados por Peter contienen. Las miradas fijas y el trazo seguro descubren una personalidad fiera y animal. La iniciativa es constante, nunca es lo mismo; son cientos de cuadros basados en un solo tema, y a pesar de ello ninguno resulta reiterativo. 

Los cambios son buenos, dicen, los tiempos modifican los gustos y preferencias; en el arte los estilos y propuestas son miles; Henri Peter nos da una muestra de la rica variedad y de la posibilidad creativa que tiene el Perú. De la influencia histórica y de la mezcla étnica que defiende, descubrir escondido tras el internet un artista que vende y funciona, ha sido un feliz hallazgo, que esperamos, aprecien tanto como los miles de aficionados que tienen un indio de Peter decorando sus casas, invadiendo de color y de brillo su espacio más íntimo.

Los espacios que Peter invade con sus rostros y cuerpos apasionados, son sólo una parte de nuestro país. La resultante de una vida llena de rapidez y de búsqueda nos deja hoy este sueño indio plagado de formas y líneas sensuales; nos deja la impresión de poseer una experiencia no sólo artística sino propia. Tal vez, sea el reflejo de una nueva identidad, audaz, desafiante y con una férrea determinación en salir al mundo y ganar.

http://henripeter.com

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Actualizado (Domingo, 05 de Abril de 2009 15:57)